La estrategia que nos ha dado más de 20 campeonatos
Ronda por ronda, cómo armamos nuestros equipos y por qué. La misma estrategia con la que llevamos una década ganando ligas.
Si estás leyendo esto, seguramente eres como nosotros: te apasiona el fantasy football y, sobre todo, te gusta encontrar la ventaja que te permita ganarles a tus amigos.
Somos tres amigos que llevamos más de diez años jugando esto, y entre los tres acumulamos más de veinte campeonatos. No es suerte. Es una estrategia que hemos ido puliendo temporada tras temporada, y aquí te la explicamos completa.
Una aclaración antes de empezar: la estrategia funciona sola, pero funciona mucho mejor con información. En DraftHQ tenemos nuestros rankings con los comentarios de cada jugador, y ahí es donde te decimos exactamente a quién queremos en cada ronda y por qué.
Vamos a la estrategia.
1. Llega con un plan, no con buenas intenciones
Hay mucha gente a la que le gusta llegar al draft y ver qué sale. Es válido: la incertidumbre es parte de la emoción. Pero no tener un plan definido es la forma más común de cometer errores caros.
Nosotros recomendamos que, dependiendo de tu posición de pick, ya llegues con jugadores preseleccionados por ronda. No uno, varios por ronda. Así, conforme tus contrincantes van tomando, tú vas pivoteando entre tus opciones en lugar de improvisar.
La diferencia es enorme: terminas con el equipo que tú elegiste, no con lo que los demás te dejaron.
2. No tomes a alguien nada más porque está barato
Es mejor tener convicción sobre un jugador que agarrarlo porque alguien dijo que está subvaluado.
Casi siempre hay jugadores que el día del draft nadie está tomando, y casi siempre hay una razón: una lesión, riesgo de suspensión, o que puede cambiar de equipo. Son jugadores riesgosos y por eso la gente los evita.
Sí, pueden darte un valor tremendo si la situación sale a tu favor. Pero si no sale, ya empezaste la temporada con el pie izquierdo y vas a pasar seis semanas remando contra la corriente.
Nuestra recomendación es simple: prioriza al jugador seguro. El piso importa más que el techo, sobre todo en las primeras rondas.
3. Rondas 1 y 2: dos corredores
Ya que tienes un plan y que sabes que vas por lo seguro, empieza el draft. A nosotros nos gusta arrancar con dos corredores.
La razón no es que los corredores sean más predecibles —de hecho, hay buenos argumentos de que los receptores son la posición más estable año con año—. La razón es la escasez y la dificultad de reemplazo.
Piénsalo así: si se te lesiona un receptor, el waiver wire casi siempre tiene una opción decente. Si se te lesiona tu corredor titular, la lista de agentes libres te ofrece suplentes en comité y esperanzas. Los corredores con volumen garantizado son pocos, se acaban rápido, y no aparecen a mitad de temporada.
Por eso los pagas temprano: no porque sean seguros, sino porque son irremplazables.
En nuestros rankings te decimos exactamente qué corredores queremos en primera y segunda ronda, y cuáles evitamos aunque el consenso los tenga alto.
4. Rondas 3 y 4: aquí sube el receptor
Una vez que tienes tus dos corredores —el corazón de tu equipo— empieza la búsqueda de receptores. En las rondas 3 y 4 el valor del receptor sube mientras el del corredor cae.
Dos cosas que buscamos aquí:
Receptores de equipos que van a ir perdiendo. Suena raro pero es de las ventajas más consistentes que existen. Un equipo que va abajo en el marcador tira el balón, y tira mucho en el último cuarto. Eso significa que ese receptor tiene un piso de puntos garantizado cada semana, sin importar contra quién juegue. Los touchdowns son el extra.
Receptores de segundo año. Todos los años, sin falta, al menos tres receptores de segundo año superan su posición promedio de draft. El año dos es el año en el que estallan: ya conocen el sistema, ya se ganaron la confianza del mariscal, y todavía no cobran el precio de una temporada grande.
En DraftHQ marcamos a los de segundo año con una etiqueta, y te decimos cuáles son nuestros favoritos.
5. Ronda 5: el flex o el descuento
Estás en la ronda 5. Ya tienes dos corredores que son la base y dos receptores sólidos, con volumen real y buen porcentaje de los targets de su equipo.
Aquí buscamos una de dos cosas:
Un corredor sleeper. Alguien que vaya a ser titular de su equipo y que puedas usar de flex, o que se convierta en tu segundo corredor si hay una lesión o un cambio.
O un mariscal o ala cerrada con descuento. A veces alguien que valía tercera o cuarta ronda se cae hasta acá, y comprarlo barato es de las mejores decisiones que puedes tomar en un draft.
6. El truco del mariscal
Si puedes hacer stack con uno de tus receptores —mariscal y receptor del mismo equipo— es oro.
Cuando ese mariscal lanza un touchdown a tu receptor, cobras dos veces en la misma jugada. Es la forma más barata de subirle el techo a tu semana.
7. Rondas 7 y 8: cierra los huecos
Aquí terminas de armar. ¿Te falta mariscal? Tómalo. ¿Ala cerrada? Igual. Depende de lo que traigas.
Estas rondas suelen tener mucho valor en receptores: novatos, veteranos en situación nueva, gente que cambió de equipo. Si ya tienes mariscal, nosotros agregaríamos dos receptores más.
Sobre el ala cerrada, un consejo que vale oro: la historia dice que los de media tabla no sirven. O pagas caro por uno de los buenos, o te esperas y le apuestas a un novato o a un veterano en situación nueva. El punto medio es tierra de nadie.
Y aquí va la decisión que define tu temporada:
Si eres bueno en el waiver wire, métele un mariscal o un ala cerrada caro a la estrategia. El valor que pierdes al principio en corredores y receptores lo recuperas cazando durante la temporada.
Si no lo eres, sigue la estrategia de acumular la mayor cantidad posible de corredores y receptores, y apuesta barato en mariscal y ala cerrada. Después haces cambios con quien se quede corto cuando lleguen las lesiones.
8. Lo que falta
Para este punto ya deberías tener un equipo sólido. Pero no está terminado: te faltan los sleepers, los novatos, la defensa y el pateador.
Ahí es donde entran nuestros rankings. Revísalos y termina de armar lo que ya empezaste.
Una última cosa. Esta estrategia no garantiza nada — nada lo hace. El fantasy football tiene lesiones, entrenadores que cambian de opinión y suerte pura. Lo que sí hace es ponerte del lado correcto de las probabilidades, semana tras semana, temporada tras temporada.
Eso es lo que nos ha dado más de veinte campeonatos.